Síncope o desmayo

¿Qué es un Síncope?

Se define como síncope al episodio de pérdida súbita de la conciencia y del tono postural debido a la reducción transitoria del aporte de sangre oxigenada al cerebro.

 Un episodio de pérdida de la conciencia supone para el paciente y su entorno familiar una enorme carga de angustia ante la incertidumbre de que puedan ocurrir nuevos episodios de manera impredecible y/o pueda estar en riesgo su vida. De allí que el paciente dedique tiempo y recursos para identificar la causa del problema.


¿Cuáles son las causas de síncope?

Si bien son múltiples las condiciones que pueden llevar a una persona a sufrir un  síncope, desde un punto de vista práctico éstas pueden ser agrupadas en las que son   derivadas de alteraciones  cardíacas y las no lo son.


¿Qué riesgos implica el síncope?

Esta  clasificación aún cuando simple, es de una enorme utilidad desde el punto de vista de la orientación diagnóstica y del pronóstico, toda vez que se ha demostrado que cuando el episodio sincopal es debido a causa cardiaca se incrementa de manera significativa el riesgo de muerte, lo cual no ocurre cuando la causa del síncope no es cardiaca.

De lo anterior se deduce pues que un episodio sincopal puede corresponder a un simple desmayo o una amenaza de muerte súbita según sea la causa y corresponde al médico definir con prontitud la etiología del síntoma.


¿Con qué cuenta el médico para diagnosticar la causa del síncope?

Por lo general, cuando el paciente consulta al médico, la causa del episodio sincopal ya no está presente. Por ello se hace necesario que el médico lleve a cabo un cuidadoso interrogatorio con la finalidad de establecer que  aspectos relevantes  le son característicos a cada tipo de síncope.

Nunca es redundante establecer que la principal herramienta con la que cuenta el médico en la evaluación del paciente sintomático de síncope es el interrogatorio y la exploración física.

Solo después de un minucioso interrogatorio y examen físico se procede a la solicitud de exploraciones clínicas adicionales que permitan comprobar la sospecha que pudiera   surgir de la evaluación inicial. Esto permitirá llegar al diagnóstico a un menor costo.

La más frecuente causa de síncope de origen no cardíaco es el síncope vasovagal o neurocardiogénico,  de evolución benigna, que sin embargo puede generar un importante deterioro en la calidad de vida del paciente y de su entorno.

El síncope vasovagal, se debe a un fallo transitorio del sistema nervioso encargado del control de la frecuencia cardíaca y la presión arterial sistémica (sistema nervioso autónomo). Esta fallo causa ralentización de los latidos cardíacos y descenso de la presión arterial y suele desencadenarse simplemente por permanecer de pie. La prueba de ortostatismo pasivo o Tilt Test, permite detectar a los pacientes con síncope vasovagal, ya que está diseñada para provocar los síntomas bajo condiciones controladas.

En casos particulares, el desencadenante del sincope vasovagal es específico para la persona como por ejemplo ver sangre, temor, dolor, durante la micción, olores, toser, tragar entre otros.

Cuando del interrogatorio surge la sospecha de síncope de origen cardíaco, el médico corrobora la sospecha haciendo uso de otro tipo de exploraciones tales como: electrocardiograma ambulatorio (Holter), monitores electrocardiográficos de evento externos o de implante subcutáneo, ecocardiograma, cateterismo cardíaco electrofisiológico.

En aproximadamente un 13% de los pacientes que acuden a consulta médica por síncope, no se logra detectar la causa después de numerosas exploraciones que incluyen además los sistemas neurológico y metabólico. Estos casos son clasificados como síncope de causa desconocida, diagnóstico que solo puede establecerse “por exclusión”.

En estos casos se ha conseguido establecer un buen pronóstico a largo plazo similar al de los pacientes con sincope vasovagal o neurocardiogénico.